Mens sana in corpore sano: reparar el cerebro mediante ejercicio físico

Los niños y adolescentes rehabilitados de un tumor cerebral muestran a menudo una lesión cerebral significativa o déficits cognitivos. Esto es debido al tumor, a la cirugía o a los tratamientos de radio- o quimioterapia. Entre las posibles secuelas aparecen alteraciones estructurales y funcionales del cerebro, lo que conduce a los déficits cognitivos y conductuales.

El hallazgo de estas secuelas se ha producido mediante neuroimágenes, las cuales pueden predecir el deterioro cognitivo. Para contrarrestar estos efectos negativos es necesario intervenir y una de las opciones más contrastadas es el ejercicio físico.

Está demostrado que el ejercicio físico es beneficioso para individuos sanos para aquellos con trastornos psiquiátricos o neurodegenerativos. En la presente investigación se plantea la posibilidad de que también sea saludable para individuos con una lesión cerebral adquirida.

Estudio realizado

La investigación constó de un ensayo clínico controlado con 28 niños participantes. Para establecer la comparación, se contrapusieron casos de entrenamiento con ejercicio con otros de ningún ejercicio. Después del estudio, se analizó los cambios en el grosor cortical y el volumen cerebral mediante enfoques automatizados.

Los individuos que habían realizado ejercicio mostraban aumentos significativos en el grosor cortical dentro de los giros pre- y postcentrales derechos. Además, en comparación con un grupo de niños sanos, las diferencias previas al entrenamiento se habían reducido notablemente.

Conclusiones

La rehabilitación de un tumor cerebral maligno es dificultosa, dada la necesidad de un tratamiento muy agresivo. Una vez superado, puede dejar secuelas que predisponen a una vida de déficits cognitivos y dificultades neurológicas. Por lo tanto, es necesario disponer de ayudas y apoyos para los supervivientes (en especial los casos de niños y adolescentes) para paliar estos efectos negativos.

Con este estudio queda demostrado que una de esas ayudas puede provenir del ejercicio físico. Mediante un programa de ejercicio aeróbico planificado para doce semanas se pueden generar mejoras en varias áreas cerebrales, aumentos en el volumen del hipocampo y una disminución en el tiempo de reacción.

Por ello, concluimos que el ejercicio aeróbico como método de rehabilitación neurológica es beneficioso en niños que han padecido un tumor cerebral.

 



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