Todos hablan del estrés. No sólo profesionales sino la mass media. Se habla como si “nada pasara”, es decir, como una abstracción.
El estrés
Dice la RAE que estrés es “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves” y dice que sinónimos son “tensión, ansiedad, agobio, angustia”.
Lazarus y Folkman lo cuadran como “una relación particular entre la persona y el entorno que es valorada por la persona como que desborda o excede sus recursos y pone en peligro su bienestar”. Dice la OMS que es “un estado de preocupación o tensión mental generado por una situación difícil que se activa cuando nuestro organismo percibe que los agentes internos o externos suponen una potencial amenaza”. Hay varias fases que se han descrito en la Psicología: alarma, resistencia, agotamiento.
Este breve artículo de #NeuroCosas va de este último punto.
El estrés crónico que produce agotamiento: Exhaustion Disorder o Stress-related Exhaustion (SRE)
Dicen Hansson et al. (2024), que “en los distintos países se utilizan diferentes términos para describir el agotamiento relacionado con el estrés. Un término de uso común es el «burnout», definido por Maslach y sus colaboradores como un síndrome psicológico. En 2003, se introdujo en Suecia el término «trastorno de agotamiento» (ED). El ED es un trastorno inducido por el estrés que se caracteriza por síntomas físicos y mentales de agotamiento, una reducción notable de la energía mental, deterioro de la memoria, trastornos del sueño, inestabilidad emocional e intolerancia al estrés”.
Los Criterios Diagnósticos Oficiales (F43.8A) del Exhaustion Disorder (ED) son una adaptación nacional sueca de la CIE-10-SE. Para el diagnóstico clínico deben cumplirse todos los criterios principales (A a F):
- A. Síntomas físicos y psíquicos de agotamiento durante al menos dos semanas. Los síntomas se han desarrollado como resultado de uno o más factores estresantes identificables que han estado presentes durante al menos seis meses.
- B. Marcada falta de energía mental, caracterizada por una reducción de la resistencia mental o una tendencia a fatigarse con rapidez ante el esfuerzo mental.
- C. Presencia de al menos cuatro de los siguientes seis síntomas, presentes casi a diario durante el mismo periodo de dos semanas:
- Dificultades de concentración o problemas de memoria.
- Capacidad significativamente reducida para tolerar el estrés o la presión del tiempo.
- Labilidad emocional o irritabilidad marcada.
- Trastornos del sueño (insomnio o sueño no reparador).
- Fatiga física marcada o agotamiento fácil ante el esfuerzo corporal.
- Síntomas somáticos (p. ej., palpitaciones, molestias gastrointestinales, dolor muscular generalizado, mareos o hiperacusia).
- D. Malestar clínicamente significativo o deterioro funcional en el ámbito laboral, social u otras áreas importantes del funcionamiento diario.
- E. Los síntomas no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (drogas, alcohol o medicación) ni a una afección médica general (como hipotiroidismo, anemia o enfermedades autoinmunes).
- F. Exclusión / Comorbilidad: Si se cumplen simultáneamente los criterios para un Episodio Depresivo Mayor, Trastorno de Ansiedad Generalizada o Trastorno de Adaptación, el Trastorno de Agotamiento solo debe codificarse como diagnóstico coexistente si se evalúa que el agotamiento precedió o persiste independientemente de estos cuadros.
En el artículo de Hasselberg sobre los principales estresores que generan ED están los siguientes:
- Familia monoparental.
- Conflictos relacionales.
- Separación o divorcio.
- Preocupación por la propia salud.
- Dificultades económicas.
- Lesión o enfermedad propia.
- Problemas con la vivienda.
- Asuntos legales.
- Soledad no deseada.
- Exigencias cuantitativas y emocionales.
- Conflictos laborales.
- Responsabilidad de gestión.
- Inseguridad laboral.
- Descontento general.
- Acontecimiento traumático.
Pruebas
Si por clínica se sospecha un cuadro tipo ED o bien SRE, se han ideado algunas herramientas:
- Lund University Checklist for Incipient Exhaustion, LUCIE
- Shirom-Melamed Burnout Measure (SMBM)
- Karolinska Exhaustion Disorder Scale, KEDS
- Cuestionario de Fuerza Individual (CIS-20)
¿Cognitivamente?
No en pocas ocasiones vienen personas que consultan por dificultades atencionales, de memoria, o para organizarse. En muchos de estos casos vemos claramente que están en el contexto de un cuadro más general que cursa con problemas de sueño, estrés mantenido, dificultades afectivas, etc. Obviamente exploramos al paciente, pero la exploración neurocognitiva suele ser anodina o bien no tener semiología claramente patológica.
Autores com Österberg et al., evaluaron a largo plazo a pacientes con ED, dos años tras el diagnóstico. La mayoría de los participantes se habían recuperado sustancialmente y solo el 13 % seguía cumpliendo los criterios para el ED. Aunque notaban clara recuperación, muchos seguían quejándose de déficit atencionales y la semiología de exploración era clara.
Glise et al. hablan de que la recuperación significativa del ED supone de 18 a 24 meses incluso.
Conclusiones
El artículo “Development of a chronic stress diagnosis” (Jarkko Kalliomäki & Gunilla Brodda Jansen) desarrolla de una manera adecuada algo que es fundamental y en el que me baso para cerrar esta nueva entrada: el diagnóstico de un Trastorno por Estrés Crónico. Estos autores hablan de las investigaciones de los fisiólogos Cannon y Selye. Cannon describió la «reacción de lucha o huida», caracterizada por una rápida movilización de energía en emergencias mediada por el sistema simpático-adrenal. Selye definió la respuesta inespecífica adaptativa del organismo frente a cualquier demanda(«estresor»), estructurada en tres fases: alarma, resistencia y agotamiento (el «síndrome general de adaptación»). Selye postuló que el cuerpo dispone de una capacidad limitada para resistir las demandas continuadas, lo que podría culminar en el agotamiento de sus reservas de energía finitas. Asimismo, describió la implicación del eje hipotálamo-hipofisario-adrenal (HPA) y la secreción de glucocorticoides en la respuesta aguda de estrés. La fisiopatología tras el agotamiento de energía que supuestamente causa estrés prolongado y fatiga extrema sigue siendo poco comprendida. La investigación se ha centrado en el eje HPA y, en los últimos años, en biomarcadores neuroinflamatorios como interlukinas y citoquinas.
Los neuropsicólogos no podemos dejar pasar este cuadro clínico, sobre todo por la derivación a otros profesionales, que serían los más adecuados en su afrontamiento: psiquiatras y psicólogos clínicos.
