¿Es la atrofia de las placas escleróticas el mejor predictor en la Esclerosis Múltiple?

.La Esclerosis Múltiple es una enfermedad neurodegenerativa. Se caracterizada por la lesión de la vaina de mielina deteriorando la conducción del impulso eléctrico entre neuronas.  Estas lesiones se reflejan en las pruebas de nueroimágen como placas escleróticas. Estas lesiones  son “rastreadas” durante las valoraciones rutinarias para estudiar la aparición de nuevas  y el crecimiento de las existentes.  Por este motivo generalmente son vistas como indicadores del avance de la enfermedad junto con la atrofia cerebral generalizada.  Sin embargo estas placas también pueden reducirse o desaparecer por completo debido a la atrofia específica de ese área cerebral.

Últimos estudios sobre el desarrollo de placas escleróticas y atrofia cerebral en EM

Un estudio realizado por científicos de la Escuela de Medicina Jacobs y de la Universidad de Buffalo investigó si la desaparición de placas escleróticas cerebrales anteriormente existentes podrían ser un biomarcador de la progresión de la enfermedad más adecuado que la aparición de estas o la atrofia cerebral generalizada.

La investigación se realizó en 192 pacientes (18 pacientes con síndrome clínico aislado- SCA, 126 tipo remitente-recurrente- RR y 48 tipo progresivo- P)  durante un periodo de 5 años.  Las lesiones estudiaron al inicio de la investigación y de forma anual durante los 5 años mediante resonancia magnética. El volumen de atrofia de las lesiones se calculó combinando los resultados de la resonancia magnética T2 con los resultados obtenidos del volumen cerebral con SIENAX. Los resultados se compararon entre los diferentes subgrupos y se correlacionaron con los resultados obtenidos en:

  • Expanded Disability Status Scale (EDSS)
  • Nine-Hole peg Test
  • Timed 25-foot walk

Los resultados mostraron que el grupo de EM recurrente-remitente presentaron más lesiones nuevas y tasa más alta de atrofia. Los sujetos del grupo de EM progresiva mostraron el volumen más alto de lesiones que pasaron a ser atrofia cerebral. De hecho, la desaparición de placas por atrofia fue mayor que la aparición de nuevas en estos pacientes. El aumento del tamaño de las placas fue superior en los tres grupos de estudio. Por otro lado, ni la aparición de nuevas lesiones ni el crecimiento de las existentes se asociaron significativamente con el aumento de la discapacidad. En cambio, el volumen de atrofia de las lesiones se asoció significativamente con mayor puntuación en la EDSS y en la prueba de Nine hole peg Tes. Esto ocurrió en el grupo de EM recurrente-remitente y con una correlación más alta en el de EM progresiva.

Conclusión

Estos resultados corroboran lo investigado hace ya diez años. Se obtuvieron resultados similares en un estudio con 176 pacientes realizado en colaboración entre investigadores de la Universidad de Buffalo y científicos de la Universidad Charles , en la República Checa.

De estos estudios se sacan dos conclusiones principales. La primera es que cuando las lesiones observadas en neuroimágen  disminuyen con el avance de la enfermedad no siempre es porque estas lesiones se hayan curado sino que muchas de ellas están desapareciendo por atrofia en la misma zona. La segunda conclusión es que la atrofia cerebral no es un fenómeno pequeño y secundario en la EM. Por este motivo los investigadores indican que puede desempeñar un papel importante para predecir del desarrollo de la discapacidad derivada. Hasta ahora la atrofia cerebral se había tenido en cuenta de forma general como biomarcador de la discapacidad pero esta investigación refleja que el estudio de la atrofia de las placas observadas con anterioridad es un pronóstico de mayor peso.



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