Perfil Neuropsicológico del DAMP: Diferenciando conceptos

En muchas ocasiones vemos en la clínica diaria algunos cuadros que podemos confundir con otros similares, por la semejanza existente entre su sintomatología. En esta ocasión venimos hablando del DAMP (Déficit de atención, control motor y percepción), que suele confundirse con otros trastornos. Uno de ellos es el bien conocido TDAH (sobre todo el subtipo inatento). El objetivo que hoy planteamos es el de delimitar su semiología y aclarar conceptos.

Evidencia Científica

El estudio que traemos hoy, de Diaz-Lucero, Melano y Etchepareborda en 2011, evaluaron a 22 niños con diagnóstico de síndrome de DAMP. Para este síndrome se tomaban como criterios diagnósticos, un TDAH junto con un trastorno del desarrollo de la coordinación. Viendo esto, nos podemos dar cuenta de algunos motivos por los que se pueden confundir estos dos cuadros clínicos.
Es verdad que hay semejanzas, como los déficit atencionales, aunque en DAMP sean más marcados en el mantenimiento atencional. Sin embargo, los pacientes con DAMP presentan un menor rendimiento en cognición espacial y en las llamadas praxias integrativas en la denominación de NEF. Por otro lado, la inhibición y la rigidez cognitiva son más típicos en el TDAH que en DAMP. También podemos observar diferencias a nivel emocional, que sin duda debemos tener en cuenta para un abordaje más completo. En pacientes con DAMP predomina la tendencia depresiva mientras que en aquellos con TDAH se aprecian problemas más externalizantes. Sea como fuere, el DAMP descrito por Gillberg tiene una entidad propia y siempre es de diagnóstico primario.

Conclusiones

En resumen, queremos aclarar que existen diferencias entre estos dos cuadros, y que son significativas. Aunque el DAMP es un trastorno del neurodesarrollo, debemos diferenciarlo de otros. Este es solo un ejemplo más de lo meticulosos que debemos ser en la práctica clínica a la hora de establecer diagnósticos si queremos ofrecer un tratamiento efectivo.


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