Funcionamiento psicosocial en niños con un tumor cerebral

Un tumor en el sistema nervioso puede producir cambios en diversos aspectos de la persona. Más aún si hablamos de niños, cuyas experiencias tempranas modulan el desarrollo y maduración de estructuras cerebrales. De la misma manera, los tratamientos asociados a tumores cerebrales pueden producir efectos colaterales, de los que hablaremos a continuación.

Las opciones existentes para el tratamiento del cáncer infantil son variadas, pero tienen efectos secundarios. Comúnmente se utiliza quimioterapia, radioterapia, resecciones quirúrgicas o infusiones de anticuerpos. En cualquier caso, estos tratamientos se pueden extender en el tiempo y ocupar los primeros años de la vida de estos niños. A causa de esto, los niños con cáncer no pueden acceder a las experiencias sociales básicas del desarrollo normal. Esto puede desembocar en problemas cognitivos, socioemocionales y adaptativos.

Entre los síntomas cognitivos podemos ver déficit atencional, de Working Memory, velocidad de procesamiento o FFEE. A nivel socioemocional, se puede ver estrés postraumático o relaciones sociales inadecuadas. En este sentido, algunos niños presentan dificultad para establecer relaciones de amistad con los iguales.

Efectos a nivel socioemocional de un tumor cerebral infantil

Investigadores de la Universidad de Memphis estudiaron a 92 niños de entre 2 y 5 años. Para ello, pasaron la BASC-2 a los padres, una escala pediátrica de conducta. Esta escala registra conducta internalizante y externalizante, síntomas conductuales e índices de habilidades adaptativas. Para analizar los resultados, hicieron estadísticos descriptivos de cada índice de la escala BASC-2. También analizaron las posibles diferencias con ANOVA multifactorial.

Los resultados indican mayor hiperactividad, somatización o ansiedad por parte de los niños con cáncer. Asimismo, los padres de niños con un tumor cerebral indican que sus hijos tienen problemas en actividades de la vida diaria. Aparte de eso no se han encontrado diferencias estadísticas entre estos niños y otros con otros diagnósticos. Sobre todo, los niños que estaban aún en tratamiento en el momento de estudio presentaban síntomas más intensos.

Las implicaciones que estos datos pueden tener en la práctica clínica son variadas. En primer lugar, subrayan la importancia de aportar atención específica al desarrollo socioemocional y conductual de estos niños. Y, por otro lado, indican que en casos de niños con un tumor cerebral, cuyo riesgo de padecer estos síntomas es mayor por la propia etiología de la enfermedad, un tratamiento sería mucho más beneficioso aún.

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