Vacunación e influencia en el sistema nervioso

A lo largo de la historia, la vacunación ha tenido un papel crucial en la prevención de numerosas enfermedades. Han sido, por lo tanto, uno de los mayores logros en la salud pública. Sin embargo, a medida que estos peligros han disminuido, la preocupación sobre la seguridad de las vacunas ha aumentado. Tanto es así, que muchas son las personas que deciden no vacunarse, a sabiendas del riesgo que ello conlleva.

Aunque ha habido casos en los que las vacunas han causado la enfermedad que se pretendía evitar, son una minoría. Notorios han sido los casos de poliomielitis, Guillain-Barré, rotavirus o incluso la vacuna antigripal. En estos casos, el uso de vacunas quedó contraindicado, a pesar de que el riesgo era bajo o muy bajo. De este modo, estas vacunas se utilizaban sólo en casos específicos.

También se han hecho asociaciones entre la vacunación y el riesgo de muerte. Por suerte, los estudios indican que no existe dicha asociación. Además, actualmente hay agencias regulatorias internacionales para establecer procedimientos de seguridad. De este modo, se previenen los incidentes derivados de la aplicación de vacunas. Sin embargo, aún hay falsas creencias acerca de efectos negativos sin fundamentación científica.

Algunos casos concretos

Un ejemplo es la vacuna contra la tos ferina, que supuestamente provocaba encefalopatías y daba lugar a daño cerebral permanente. Como era esperable, no se pudo demostrar esta asociación. También se ha sugerido que los niños que han recibido vacunas combinadas podrían sufrir algunas enfermedades. No se ha encontrado mayor incidencia de meningitis, septicemia o infecciones respiratorias en estos casos.

Un caso notorio es el de la hipótesis de la esclerosis múltiple. Se planteó que la vacuna contra la hepatitis B causaba EM, aunque no se ha encontrado un aumento significativo de su incidencia. Posteriormente, se demostró que no hay asociación. También, que ni la vacuna antigripal ni la antitetánica agravasen los síntomas de la esclerosis múltiple.

Vacunación y trastornos del espectro autista

Uno de los casos más sonados es el de la correlación vacuna-TEA. Se estableció que podía existir una relación entre la vacuna del sarampión y la aparición de trastornos del espectro autista. Sin embargo, tras el impacto que tuvo esta noticia se demostraron los errores meteorológicos del estudio. De esta manera quedaba claro que no hay ningún tipo de relación causal entre la vacuna y el autismo. Además, hoy día sabemos que tienen más influencia los factores pre y perinatales frente a los postnatales. Igualmente, otros factores ambientales y alimentarios están siendo estudiados.

Conclusión

Al igual que cualquier fármaco, las vacunas pueden producir efectos adversos. Sin embargo, estos efectos adversos son claramente inferiores a los beneficios que producen. Además, los sistemas de control que rodean este campo son muy estrictos. Por este motivo, hay que tener cuidado a la hora de asociar falsas creencias sobre los sistemas de vacunas por el grave peligro para la salud pública que ello puede desencadenar.

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